jueves, 18 de diciembre de 2014

La lógica de la novedad



Cualquier tiempo pasado fue anterior


Ocurre con la lengua —con los que la hablan y la gestionan— algo similar a lo que sucede con la mayoría de las personas a medida que envejece: tiende a hacerse conservadora, a considerarse acreedora a derechos consuetudinariamente adquiridos por razones de edad o antigüedad, como un premio a los "logros de toda una carrera" o algo similar.

Confirmando lo antedicho, nuestro Diccionario de la Lengua definía en 1843 neologismo como "Vicio que consiste en introducir voces nuevas en un idioma", con las negativas connotaciones que el término vicio conlleva. Por fortuna, las acepciones actuales de la palabra son menos críticas con estos invitados que, nos guste o no, han venido para quedarse,si no permanentemente, al menos una temporada.

Pasaré, antes de manifestar mi opinión respecto al tema que nos ocupa, a analizar estas "aberraciones" idiomáticas en el contexto de un sitio de  la administración vasca, una de las más comprometidas con las nuevas tecnologías del deprimente panorama nacional.

Copio textualmente el contenido para evitar al sufrido lector trasiegos ciberespaciales entre este blog y la referida página del Gobierno Vasco.



[Lo que sigue es la copia literal del contenido enlazado en el título de este segmento.]

Interfaz de Interoperabilidad del Gobierno Vasco

Descripción Funcional | Descripción Técnica

 

Descripción Funcional

 

El objetivo de la iniciativa fue desarrollar una aplicación web, IDI, que permite al personal tramitador, desde un procedimiento administrativo, acceder a los datos y certificados obtenidos, a través de la interoperabilidad, desde su propio ordenador, con todas las garantías de legalidad y seguridad.

Dentro de las tareas de implantación se incluyen tanto las referentes a la utilización de los Servicios de Validación y Terceros desde la infraestructura tecnológica de la e-administración Platea como a las del diseño del Interfaz de Interoperabilidad para aquellos Departamentos que no están en condiciones de integrarse aún con la infraestructura.

Funcionalmente se propone así un escenario de interoperabilidad dentro de la infraestructura PLATEA (Plataforma de la e-administración del Gobierno Vasco), de modo que cualquier trabajador del GV, previa autenticación en la aplicación, podrá acceder a la misma y visualizar aquellos servicios a los que tiene autorización de acceso. Las autorizaciones de acceso a la aplicación seguirán los mismos parámetros basándose en la normativa del procedimiento administrativo que gestiona el personal que requiere el acceso al servicio de interoperabilidad.

Desde el punto de vista operativo el conjunto de servicios de interoperabilidad está disponible como servicios invocables desde las aplicaciones departamentales en el Catálogo de Servicios de Validación y Terceros (SVT). Se trata de utilizar la infraestructura de acceso a servicios desde una aplicación departamental consumidora, que realiza la invocación dinámica a los servicios, siempre y cuando disponga de los permisos necesarios, de acuerdo al sistema de autorizaciones.

En este Proyecto se ha utilizado toda la experiencia que en su día se adquirió con la puesta en marcha del proyecto de Sustitución de Certificados en Soporte Papel, proyecto que se abordó conjuntamente con el entonces denominado Ministerio de Administraciones Públicas. Todos los intercambios externos de datos siguen la especificación SCSP, resultado de ese Proyecto. 

 

Descripción Técnica

La integración tecnológica entre los distintos sistemas tanto a nivel interno como externo se ha realizado a través de servicios WEB, usando protocolos de comunicación mediante protocolo SOAP sobre HTTP, protocolo de comunicación basado en XML, usando mecanismos de firma digital para el aseguramiento de la autenticidad, integridad y no repudio de acuerdo a protocolos estándares del W3C. Además, para las transmisiones de datos externos todos los mensajes incluidos en las mismas se firman digitalmente. Las comunicaciones son cifradas a nivel de aplicación utilizando el protocolo HTTPS.


Analizando

Lega como es una en materia de nuevas tecnologías más allá del nivel de usuario —como la mayoría de los inmigrantes digitales—, y sobrepasada por los infinitos entresijos de este mundo recién nacido, intentaré, no obstante, clasificar las diversas variantes de neologismo utilizadas en el texto. Obviamente, como ya expuse en alguna práctica anterior, la RAE va siempre con un poco de retraso con respecto a la sociedad, por lo que alguno de estos términos no aparece todavía en el diccionario.

Así, tenemos ejemplos de:

Préstamo: interfaz, WEB, SOAP, HTTP, HTTPS.
Calco: e-administración, invocación dinámica, firma digital, especificación, interoperabilidad.
Neologismo de sentido: aplicación, protocolo, soporte.

Podríamos encuadrar algunos —o todos ellos— en varias categorías (barbarismos, acronimia, composición), pero sería un estéril y aburrido ejercicio de catalogación. Considero más interesante enjuiciar si son procedentes o no, y anticipo que me considero acérrima defensora del neologismo como forma de mantener viva una lengua. 

En el caso de los préstamos citados, acrónimos en su mayoría, poco hay que alegar. Sería absurdo dedicarse a traducciones que solo complicarían el manejo de la información por parte de investigadores, estudiantes o aficionados. WEB podría traducirse por RED, pero perdería su sentido global, dado que las redes pueden ir desde las locales hasta las de área extensa, pasando por todas las intermedias. 

En lo que se refiere a los calcos, señalar que aceptaría e-administración como animal de compañía solo por economía de lenguaje y que lo que quiera que el barbarismo interoperabilidad (operabilidad no existe en lengua castellana) quiera significar tendría que buscarse —en mi opinión— un vocablo más adecuado formalmente.

Y llegamos a los neologismos de sentido. No veo como alguien podría poner pegas a las nuevas acepciones de palabras que reflejan perfectamente lo que los nuevos conceptos vienen a afirmar. Señalaría el carácter redundante de la palabra soporte en la lexicalización del sintagma soporte papel.



Internet, la factoría de neologismos


La red de redes es un bullicio permanente de información en constante y vertiginosa evolución. El hecho de que interconecte a seres en todos los puntos del planeta y les permita compartir datos, vivencias y todo tipo de información, la convierte en el terreno mejor abonado posible para el crecimiento y evolución de usos lingüísticos. 

En 1976, Richard Dawkins publicaba "El Gen Egoísta" y acuñaba el neologismo meme para referirse a "la unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo a otro, o de una mente a otra, o de una generación a la siguiente". Casi 40 años después, unos memes nacidos en el seno de foros de afluencia masiva y anónima como 4chan, nos dan pistas sobre la salud de los idiomas a la hora de realizar préstamos o ejercer influencia sobre sus vecinos.

Y es triste observar que la influencia de nuestra lengua no se hace notar en el campo de la investigación, la cultura o la innovación y el desarrollo tecnológico, lo que no es de extrañar, dado el pírrico nivel intelectual y personal de los dirigentes de los países que deberían estar en vanguardia del grupo de habla hispana (y no miro a nadie).

Los memes nos dan, como digo, una pequeña demostración de la penetración del castellano en la neolengua internetera. De los miles existentes, solo uno se expresa en nuestro idioma:



Y, como es habitual, el español queda relegado al ámbito de la sensación, del solaz y del placer. Lo nuestro no es el sesudo estudio ni el intrincado conjunto de reglas para que un sistema funcione, lo nuestro es la fiesta, el Alegría Macarena y el rico suave. Lo que no tendría que ser necesariamente malo.

Si no fuese lo único.



domingo, 7 de diciembre de 2014

Pragmática Misae




El mensaje publicitario lleva implícito un fin primordial: captar la atención de la audiencia  más amplia posible.  Para ello vemos que se utiliza todo tipo de estrategias y estratagemas, desde el mensaje epatante hasta el repetitivo pasando por el impactante -dependiendo del medio de transmisión del mismo-  visual o auditivamente.


La publicidad se concibe como “una entidad  de comunicación estructurada tanto desde el punto de vista del sistema de la lengua, como por reglas semánticas y pragmáticas para ser puestas en uso en una situación de interacción entre emisor y usuario” (van Dijk, 1998). Se busca esa interacción, el objetivo final es una modificación en la conducta de la audiencia objetivo, ya sea en su conocimiento, en su opinión o en su actitud; se persigue que entienda un mensaje o consuma un producto. En esta entrada vamos a intentar tratar esas reglas pragmáticas en lo que respecta –a mi entender-  a una de las mejores cuñas publicitarias televisivas de todos los tiempos, habida cuenta de lo terriblemente complicado que resulta disociar mensaje verbal (recursos lingüísticos), no verbal (imagen, color y resto de elementos audiovisuales) y componente pragmático (principalmente emisor, receptor y contexto) en una actividad tan multidisciplinar como el discurso publicitario.


Desde el punto de vista pragmático, emisor y receptor comparten experiencias relativas al mundo que les rodea. No se trata tan solo del acto de codificación por parte del creador y descodificación por parte de la audiencia, sino que se utilizan lugares comunes, parcelas de información y experiencias previas que crean un contexto de complicidad. El emisor del mensaje objeto de esta entrada es perfectamente consciente  de la complicidad del destinatario,  que conoce y comparte, al igual que el receptor en general, las tareas –cotidianas y extraordinarias- a las que se dedica la protagonista del  spot (usaré este término antes de que la RAE lo suprima) analizado.  Logra captar así la atención –por complicidad, como se refiere arriba- en una situación conocida y compartida por todo tipo de receptores: invocados, genéricos, cómplices


La actividad que desarrolla nuestra protagonista y la que le propone su interlocutor tras su entrada en escena son implicaturas, datos que el espectador maneja y le permiten entrar en situación. En el terreno de la Teoría de la relevancia, el mensaje es inequívoco, puesto que la demostración del esfuerzo al que la solicitud del segundo actor somete al personaje principal se narra de forma brillante durante el desarrollo, alcanzando así incluso al receptor que desconoce el contexto en el que sucede la acción.


Es obvio que el creador-emisor maneja también las Máximas de Grice, puesto que en apenas un minuto nos narra una situación cotidiana, una extraordinaria, la resolución de ambas –con ímprobo esfuerzo incluido-, el satisfactorio resultado de la ardua labor, el traslado de este resultado al lugar donde ha de ser utilizado y la resolución tragicómica (más cómica que trágica) del equívoco en que se fundamenta todo este discurso con una economía de recursos perfecta. Solo se muestra lo necesario y relevante de manera perfectamente clara. Y el esfuerzo mostrado es sincero, sin artificios, trasladable al plano real.


En lo referente a las Máximas de tacto, generosidad, aprobación, modestia, acuerdo y simpatía, pocos ejemplos mejores he podido observar en publicidad que la obra que nos ocupa. Es imposible poner peros a la actuación de los protagonistas y no podemos menos que sentir ternura y simpatía hacia ellos en cada uno de los segundos del anuncio.


Los escasos actos de habla en nuestra obra no tienen como interlocutor al espectador, son herramientas para la narración y, de forma brillante, el acto locutivo del segundo personaje genera toda la trama en la que la fuerza ilocutiva de este mensaje provoca el acto perlocutivo del primero. Ítem más, una vez finalizada la publicidad, nos invaden unas casi irreprimibles  ganas de salir corriendo a comprar el producto anunciado, resultado del perfecto manejo por parte de los autores de los actos, máximas y recursos pragmáticos en la elaboración de esta campaña. Somos víctimas del impulso perlocutivo provocado por una narración publicitaria ¡que no hace una sola alusión al producto publicitado!


No he querido desvelar  de qué se trataba  -aunque la película es sobradamente conocida por su carácter viral entre los usuarios de la red-  y me he tomado la libertad de alejarla de estas letras para evitar dar pistas al lector en caso de que no fuese conocedor de la que reitero, para la que suscribe, es una de las mejores obras jamás realizadas en el terreno de la publicidad televisiva. Y pidiendo disculpas por pueril conclusión, en deixis temporal –ahora-  señalo la deixis espacial –abajo- en la que se halla el vídeo   con el que el centro deíctico de este artículo –yo- da por concluida la presente entrada.
















Agencia McCann Erickson-Medellín para Compañía de Galletas Noel de Colombia
Composición musical de Federico Lorusso.










                            

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Hablando se entiende la gente


Algunas cifras

De las 6.912 lenguas conocidas (López García, Ángel), el español es la cuarta en número de hablantes. Solo superada por el chino mandarín, el inglés y el hindi. 



Vaya por delante una consideración: en tiempos de veleidades separatistas, el ánimo conciliador debería plantearse denominar "castellano" al idioma del que estamos tratando, puesto que también son españoles el gallego, euskera o el catalán. O así los definiría cualquiera con un mínimo interés integrador. 

Obviamente nos referimos a una denominación internacionalmente admitida, una convención, por lo que resultaría quimérico pretender cambiar algo tan profundamente arraigado, tanto es así que el ordenador que manejo llama "español" a la configuración de teclado con la que estoy trabajando.


Un observador avezado podría argumentar que de las lenguas peninsulares nombradas, solo una tiene una cantidad de hablantes lo suficientemente grande para hacerse acreedora al apelativo, pero podría objetarse que el gallego-portugués es hablado por cerca de 300 millones de personas  (Pena Granha, André) en los cinco continentes.

Sirva pues esta pequeña introducción como brindis al sol sin pretensiones.

Casi 470 millones de personas tienen el español como lengua nativa, lo que la convierte en la segunda en esta categoría, solo por detrás del mandarín. El 80% de esta cantidad corresponde al continente americano. Si tenemos en cuenta los hispanohablantes de países en los que no es lengua oficial y los estudiantes del idioma, la cantidad de personas capaces de comunicarse en castellano ronda los 500 millones. El gobierno brasileño afirma que 30 millones de personas hablarán español como segunda lengua antes de una década. Las estimaciones indican que, hacia 2030, el 7,5% de la población mundial se entenderá en español y que, en 2050, Estados Unidos será el país con la mayor población hispanoparlante del mundo. 

López García define tres situaciones de la lengua española:

  1. Hispanoproclividad. Se usa como segunda lengua impulsada por ventajas de orden práctico. El caso de Brasil, por ejemplo.
  2. Hispanofonía. Se entiende y usa, aunque el hablante no piense en español. Israel o Estados Unidos.
  3. Hispanidad. Es el idioma nativo. 


Hispanismo


En 1962 se constituyó en Oxford  la Asociación Internacional de Hispanistas (OIH). Su primer presidente efectivo fue Dámaso Alonso y la presidencia de honor la ocupó Menéndez Pidal.


Ya desde 1950 habían surgido diversas asociaciones nacionales de esta índole, que alcanzaron en los años 80 el medio centenar de países. 

Surgió como la necesidad de determinar un campo científico propio que fuese más allá de la simple investigación del idioma. Había que estudiar los diversos campos en los que el carácter hispano matiza, interviene o define las distintas actividades. Así, comenzaron a ser objeto de observación ramas tan variadas como la filología, historia, antropología, derecho, economía, geografía, ciencias políticas, prensa, cine o tecnologías de la comunicación. 

En la actualidad hay asociaciones de hispanistas en Inglaterra, Francia, Japón, Canadá, Suiza, Italia, Alemania, Egipto, Corea, Polonia, Argentina, Australia, Rusia, Grecia, Brasil...



La Real Academia de la Lengua


Fundada a imitación de la Academia francesa en 1713 por Juan Manuel Fernández Pacheco, se propuso como objetivo fijar el idioma en el estado de plenitud que había alcanzado en el siglo XVI.



Su papel, en opinión de la que suscribe, es ciertamente cuestionable. Tiene un carácter marcadamente conservador, lo que hace que el idioma avance con retraso respecto de la sociedad. Para ilustrar lo que digo baste citar el caso del vocablo "red". Existiendo redes de ordenadores desde los años 60, esa acepción del término no llegó a la obra académica,  ¡hasta la edición de 2001!

Afortunadamente, las mismas redes que tanto costó incluir en   el diccionario de un organismo -opinaba en 1998 el académico Juan Luis Cebrián- "decimonónico, elitista y trasnochado producto del despotismo ilustrado", facilitan a día de hoy una actualización constante de la herramienta, convirtiéndolo en un útil bastante más ágil que su antigua versión impresa. Yo defiendo el modelo anglosajón, en el que varios diccionarios se encargan de estudiar la obra escrita, literaria o científica, y se hacen eco de los cambios a medida que estos se producen. Una manera de mantener el idioma vivo y permanentemente renovado.

La Real Academia Española participa en trabajos de investigación y elabora su diccionario conjuntamente con la ASALE (Asociación de Academias de la Lengua Española), que  engloba a otras 20 academias nacionales, en un intento de promoción de una cultura lingüística panhispánica, lo que la hizo acreedora al premio Príncipe de Asturias de la Concordia en el año 2000.
Aunque puede parecer lo contrario, dada la amplia variedad de usos del castellano, el español culto coincide casi totalmente en todos los países hispanohablantes. Un análisis del lenguaje usado en Madrid y México arrojó una semejanza casi total: el léxico general coincidente rondaba el 98,4%.

Por último, y aunque seamos dados a pensar que el paso de los años deteriora indefectiblemente la lengua, cabe destacar que el porcentaje de errores gramaticales y ortográficos en prensa escrita -más allá de los comprensibles gazapos mecanográficos- se mantiene en el ratio del 1%.


Los estudios del Cervantes




El Instituto Cervantes es un organismo público que se creó en 1991 para la promoción, difusión y enseñanza de la lengua y cultura españolas.


En sus análisis aporta las siguientes (algunas ya señaladas con anterioridad) conclusiones:


Análisis cuantitativo

  • Con más de 500 millones, es la segunda lengua en número de hablantes  nativos tras el chino mandarín.
  • Es el segundo (tras el inglés) idioma de comunicación internacional.
  • El porcentaje de hablantes aumenta, mientras el inglés y el chino disminuyen.
  • En 2030, el 7,5% de los habitantes del planeta se entenderá en español. El porcentaje aumentará hasta el 10% en tres o cuatro generaciones.
  • 20 millones de estudiantes eligen español como lengua extranjera.
  • El 73% de las familias hispanas de EEUU usan el español. La masa crítica de los hablantes ha traspasado ya el límite en el que los idiomas eran absorbidos por el "melting pot" estadounidense.


Activo Económico

  • Norteamérica (México, Estados Unidos y Canadá), junto con España, concentran el 78% del poder de compra hispanohablante.
  • El comercio bilateral aumenta un 290% entre países de habla hispana si la lengua utilizada es el español.
  • El flujo comercial entre varios países aumenta hasta un 190% si se dan las condiciones del punto anterior.
  • Las editoriales españolas poseen 162 filiales en 28 países, el 80% en Iberoamérica.
  • Aproximadamente un 10% del PIB mundial se genera en zona hispanohablante.

Organismos Internacionales

  • El español es uno de los seis idiomas oficiales de las Naciones Unidas (inglés, ruso, chino, árabe y francés son los otros cinco).
  • Es la tercera lengua de trabajo en la ONU. Cuarta en la UE.
  • A pesar de ello, la mayor parte de los textos generados en español en ambas organizaciones es obra traducida.

Internet

  • Es la tercera lengua más usada. Tras el inglés y el mandarín.
  • El 7,8% de los usuarios de internet se comunica en español.
  • Entre 2000 y 2011, el uso de nuestra lengua ha aumentado un 807,4%.
  • Es el segundo idioma más utilizado en las redes sociales.
  • Wikipedia en español es la número 7en cantidad de artículos de las 285 versiones.
  • Como curiosidad, en la ciudad de New York, usan como lengua franca el español un 3% de los usuarios.


Ciencia

  • Es el noveno idioma en producción científica.
  • Ocupa la decimoprimera posición en documentos citados.
  • Los ámbitos de mayor penetración son la medicina, agricultura, química, biología, matemáticas, geología, veterinaria y energia.



Resumiendo

Todo parece indicar que el español goza de una excelente salud.

Aunque la  mayor parte de los espectaculares crecimientos narrados en esta entrada sean de orden coyuntural. Es obvio que el incremento en la cantidad de usuarios de la red se corresponde a un desarrollo económico y tecnológico que está en vías de producirse y que, cuando se alcance un acceso a la información similar al de los países desarrollados, este crecimiento se frenará de forma brusca.

Parece también que los vaticinios se han ido cumpliendo hasta la fecha, lo que deja en bastante buen lugar a nuestros investigadores. Muy al contrario que nuestros empresarios y políticos, miopes e incapaces de ver que nuestra unión económica no debe necesariamente ajustarse a nuestra ubicación geográfica, sino adaptarse a las ventajas  que la lengua común nos da con otros mercados, con los cuales no nos uniría una relación de sumisión tan flagrante como la que actualmente nos asfixia con las políticas de austeridad promulgadas desde Europa.

Será interesante contemplar qué nos depara el futuro. E ir aprendiendo otras lenguas, just in case.



Enlaces de interés:

http://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_06-07/lengua.htm

http://urbinavolant.com/ubu/wp-content/uploads/2014/10/El-espa%C3%B1ol-lengua-viva-2014.pdf
http://cultura.elpais.com/cultura/2014/10/09/babelia/1412856501_684428.html

domingo, 9 de noviembre de 2014

¿Es posible un periodismo honesto?






IDEOLOGÍA Y  MERCANTILISMO

Vivimos en tiempos de trincheras. La evolución de la sociedad occidental, fruto del dominio omnímodo de las doctrinas y tesis neoliberales promulgadas por las administraciones de Ronald Reagan y Margaret Thatcher en los años 80 del siglo pasado, ha provocado que los medios de comunicación, otrora en búsqueda de la verdad y la información objetiva, se hayan convertido –en su inmensa mayoría- en títeres paniaguados al servicio de intereses de grupos de poder y presión. 

Lejanos quedan los tiempos de Woodward y Bernstein,  cuyo equivalente a nivel nacional serían los profesionales que llevaron a cabo el tratamiento de la corrupción y la guerra sucia de estado (GAL) de los últimos gobiernos de Felipe González por parte del diario El Mundo, aunque la contaminación –manipulación intencionada de datos para erosionar al gobierno- del proceso informativo reconocida por algunos de los periodistas implicados en el acoso y derribo, invalida éticamente una buena porción –si no el total- de nuestro Watergate patrio, en los  que heroicos profesionales ponían en jaque instituciones y administraciones, jugándose sus carreras e incluso la vida para llevar la verdad hasta la mesa de sus lectores.

Vivimos en tiempos de trincheras. Somos testigos de la agonía de parte de la prensa tradicional –el papel-, prolongada por el desorbitado tamaño de la deuda económica contraída por las editoras que continúa creciendo a la espera de un milagro que no va a ocurrir. La frase acuñada en la Norteamérica del capital: “Too big to fail”    (demasiado grande para caer) describe a la perfección el estado actual de cosas –entidades  financieras que miran para otro lado pretendiendo ignorar  el inevitable desenlace y empresarios que esperan vivir indefinidamente de ayudas y favores de organismos públicos e iniciativas privadas–  causa de la situación de parasitismo descrita en el primer párrafo.

Se sacrifica el derecho fundamental a la información de los ciudadanos en pos del interés del grupo económico afín. Se falsea, manipula, coarta y ensucia la información para atender a espurios fines. Parece ser que estos, para algunos, justifican los medios. Se establecen nichos de mercado y se cocina la información para que satisfaga los presupuestos de la población objetivo.






ENTRE TODOS LA MATARON…

La eclosión de la web 2.0, en la que los contenidos comenzaron a ser creados por los propios usuarios en lugar del modelo "simplex" de comunicación vigente hasta el momento –prensa, radio, televisión, modos de comunicación unidireccionales en los que el individuo es un mero espectador- provocó la aparición de miles de informadores, en muchos casos ruido o directamente basura sin el mínimo contraste, vía blogs o periódicos digitales.

No obstante, la segunda década del siglo XXI dio paso a la información en tiempo real por parte de los protagonistas de los hechos históricos que estaban acaeciendo. Las redes sociales, principalmente Twitter y Facebook, saltaban los filtros gubernamentales y la censura de los medios tradicionales y contaban, vía teléfonos y otros dispositivos electrónicos, los hechos que se producían, por ejemplo, durante la primavera árabe.

En el contexto de este hecho histórico se certificó la defunción del modelo de papel, aunque la constatación factual de dicha muerte llegaría a nuestro país un 11 de marzo de 2011: Mientras los medios digitales, profesionales y aficionados, informaban al instante de un terrible terremoto en Japón, las ediciones en papel de los principales medios nacionales daban cumplida información sobre otros hechos periodística y humanamente mucho menos apremiantes. El flujo tradicional de datos, el proceso informativo habitual, se demostraba incapaz. Las historias están en nuestro bolsillo en el instante en que se producen; el papel pierde definitivamente su valor como medio de información. Le quedan los terrenos del análisis y la opinión.



DEL COMUNICADOR HONESTO

La objetividad no es una empresa fácil para un comunicador, aunque tampoco debe ser el fin único a alcanzar. La asepsia informativa debería ser, eso sí, objetivo irrenunciable para medios públicos y agencias de información.

Lo que sí debe pretender el comunicador, a mi juicio, es ser intelectualmente honesto. Observamos a diario en los medios de masas como se pervierte la información, como se manipulan los datos, como se prostituye la verdad y se insulta a la inteligencia en búsqueda del rédito inmediato, del interés propio o de grupo.

Por todo ello me provocó una leve sonrisa algún objetivo de los exigidos en la tarea que estoy llevando a cabo, ¡seleccionar libros de estilo de la prensa nacional! Son, dado el resultado apreciable día a día, casi un modelo de lo que debe evitarse hacer. Al menos, eso es lo que parecen pensar quiénes deberían seguir parámetros y directrices marcados en sus propios manuales.

De entre los medios tradicionales, y presa de una deriva ideológica –provocada, cómo no, por las necesidades financieras- que le ha llevado desde el  progresismo tibio a un centrismo liberal democristiano, el primer libro al que recurriría sería el de El País. A pesar de todo, opino que es, de los periódicos nacionales, el más preocupado por ser veraz y honrado.


Porque el diario El Mundo ha dado sobradas muestras de carecer totalmente de los principios señalados en la parte III de su Manual de Estilo. Su desvergonzada manipulación mercantilista en descabellada teoría de la conspiración que englobaba a gobiernos, FCSE y servicios secretos de varios países, organismos públicos y privados, jueces, fiscales y miles de otros “implicados” a lo largo de decenas de artículos sobre los terribles atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, debería bastar para inhabilitar ad aeternum cualquier sugerencia de este medio en lo que a información digna se refiere.

Hay medios que fueron serios e incluso lucieron calidad literaria, pero por desgracia han devenido casi parodia de sí mismos, como es el caso del diario fundado por Torcuato Luca de Tena, ABC

Otros muestran un desprecio tan absoluto y descarado por las mínimas reglas de decencia y ética que solo es posible tomárselos a broma. Es el caso del panfleto dirigido por el tertuliano Francisco Marhuenda. Tanto es así que La Razón, el periódico fundado por el académico Luis Mª Ansón, parece carecer de cualquier guía u objetivo más allá de la venta de papel impreso a cualquier precio.  

En la red han brotado periódicos digitales como setas. Entre el producto nacional, de abrumadora mayoría conservadora, pretendidamente liberal y descaradamente mendaz, hay iniciativas bastante dignas como la gestada por Ignacio Escolar: eldiario.es, un proyecto basado en el crowdfunding que le permite intentar mantenerse al margen de intereses comerciales y obligaciones contraídas vía publicidad, abriendo el camino para otras empresas similares.

Actualmente, un equipo de profesionales y académicos, trabajan en la elaboración de un Manual de Estilo para medios digitales



EL LIBRO DE COCINA DE MARÍA

En tiempos de valores pervertidos, entiendo que el comunicador debe ser éticamente irreprochable y tener siempre presente en su escritorio, real o virtual, un código deontológico que le recuerde cuál es su misión principal. 

Hay magníficos comunicadores con una amplia base académica, otros igualmente grandes que carecen de formación, hay comunicadores mediocres con múltiples títulos y hay incapaces, iletrados, impresentables y verdaderos tahúres que ensucian la profesión con su sola presencia en los medios. Obviamente, una empresa privada es muy libre de seguir el criterio que le plazca a la hora de contratar sus profesionales, lo que roza la indecencia es que medios que se mantienen con el dinero de todos pongan al frente de su programación a indigentes intelectuales e idiotas recalcitrantes atendiendo a razones de orden mercantil o de pretendido calado entre la audiencia.


El comunicador debe manejar su idioma con corrección. Cuando se trata de la inmediatez de la comunicación oral esto se hace evidentemente más complicado; no obstante, si podemos hacer uso de un guion o nuestra labor se hace vía letra impresa o leída, es injustificable no hacer uso del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, así como del Diccionario Panhispánico de Dudas   y sus homólogos ortográfico  y gramatical.
 
Si disponemos de la posibilidad, convendría también consultar la fonética de vocablos y nombres extranjeros. Para un espectador medianamente inteligente resulta insultante escuchar a un locutor leyendo “coelo” en lugar de “coello” mientras lee el apellido luso (¿tan lejos nos cae Portugal?) Coelho. O, sin ir más lejos, periodistas de todo tipo de medios pronunciando “tokso” en lugar de “tosho” al hablar del líder sindicalista de “exótico” apellido gallego Fernández Toxo.  Hay multitud de sitios en internet donde comprobar la fonética de las lenguas desde el lejano Oriente a la próxima Euskadi

Riqueza de lenguaje, sinónimos, antónimos, definiciones, traducciones… Word Reference es el espacio ideal para un pronto manejo básico de casi una veintena de lenguas. Incluye foros de consulta con usuarios nativos de los idiomas del sitio. 

Muchos son sus detractores, pero es una obra viva en constante crecimiento y perpetuo proceso de revisión, algo que no puede decirse de las mastodónticas enciclopedias que reposan sobre polvorientos anaqueles: Wikipedia, en su versión inglesa y, con alguna reticencia, en la española, es una fuente de información monumental y ágil.
  
Como quiera que nos hallamos en busca de la visión de los hechos menos parcial posible, de todos los aportes que enriquezcan nuestra versión, considero imprescindible tener la mayor variedad de enfoques posible. Desde las agencias nacionales de noticias hasta las internacionales de todos los puntos del orbe, debemos buscar todos los aportes y versiones posibles del hecho a comunicar.


Hasta ahora me he centrado prácticamente en el comunicador de los medios de masas, aunque es evidente que este no es el único campo de batalla en el que la palabra, la expresión y el gesto sirven como armas. Abro aquí un breve paréntesis en el que haré un somero repaso de las cualidades que deben adornar al ejecutivo del siglo XXI.

Porque las empresas siempre han recurrido a comerciales con facilidad de palabra, capacidad de convicción y talento para encandilar, cuando no engatusar, a los probables clientes. Se valora cada vez más este perfil, y prueba de ello son los numerosos decálogos que pululan por la red. Me hago eco de unos cuantos recetarios del buen comunicador que pueden aplicarse al terreno laboral sea este el que sea.

Siguiendo algunas de las consignas que amablemente nos ceden los autores de estos decálogos, podemos afinar algunos aspectos de nuestra capacidad comunicativa, y quién sabe, tal vez llegar a formar parte de una lista de Forbes en el futuro.

Cada vez con más peso, ya para finalizar, las redes sociales –principalmente Facebook y  la plataforma de microblogging Twitter- son fuentes inagotables de información. Bien usadas, siguiendo las fuentes adecuadas, con los filtros que impone el sentido común y el interés por un trabajo bien hecho, confrontando los “twits” o las actualizaciones de estado con la información que podemos obtener de los diferentes sitios hasta ahora expuestos, nos proporcionan un complemento perfecto para que el comunicador realice una labor interesante, contrastada, informada, formada y veraz.

Lo que sería un oasis en el desierto actual. ¿O no?